martes, 26 de julio de 2011

Platón en la Psicología.

Platón distingue claramente el alma del cuerpo como el valor más grande que posee el hombre y el principal propósito en su vida, intentar que acceda a lo que es verdadero.

La supremacía del alma sobre el cuerpo le corresponde porque es el principio de movimiento y la responsable de guiarlo.
El alma es invisible pero es la que posee la inteligencia para regir al cuerpo y sus instintos.
La verdadera educación para Platón es la formación física; y la música vulgar y los vicios del cuerpo pueden llevar al alma a la esclavitud.

Platón sostenía que no existe la maldad y que nadie es malo por naturaleza; una persona puede ser malvada debido a la adquisición de malos hábitos o por una deficiente educación, reconociendo que estas limitaciones no son elegidas por el hombre.
Siguiendo su pensamiento, afirma que el alma tiene una parte racional, otra pasional y otra hedonista.


La parte racional del alma Platón la localiza en la cabeza y es lo que distingue al hombre. Es la más elevada de las formas del alma, que es inmortal y de carácter divino; las partes pasional y de los apetitos se encuentran en el pecho y debajo del diafragma respectivamente y mueren con el cuerpo.
En los mitos de La República y del Fedro, implícitamente se considera que el alma inmortal conserva la memoria una vez muerto el cuerpo y permanece afectada por sus experiencias durante la vida.
Esta naturaleza dividida del alma la infiere de la manifestación de sus conflictos internos.
Platón, parte de la existencia en el hombre de diferentes motivos de acción que están en disputa dentro de él mismo.
El hombre, para guiarse en la vida, tiene conocimiento de las normas y de los modelos perfectos que Platón presume debe haber contemplado en un estado anterior a la existencia.
El elemento racional del alma es el único capaz de contemplar el mundo invisible e inteligible de las formas.
Un joven sin ninguna educación matemática puede enunciar verdades matemáticas si es inducido a ello mediante simples interrogaciones. Por lo tanto, Platón considera el aprendizaje como un proceso de reminiscencia.
Platón trata de demostrar la inmortalidad del alma diciendo que a partir de la vida se produce la muerte, por lo tanto, se puede inferir que a partir de la muerte se produce la vida, porque los contrarios se producen a partir de los contrarios, en un proceso cíclico eterno.

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